Junín. Otro Olímpico.

Publicado: 12 de noviembre de 2017 en Uncategorized

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Junín. La laguna de Gómez. La añoranza de recuerdos niño. Pejerrey y cacería. Los curas de La Salle. Las dos veces anteriores que corrí en esa ciudad las pase mal. El triatlón tiene esas cosas, dependen de factores que no puedes dominar -el climático por ejemplo- solo debes aceptar el desafío y arreglartelas. Así es el triatlón.

Largada al mediodía, suficiente para recorrer los 270 kilómetros que la separan de la Capital federal. Bártulos, utensilios, instrumentos y otros enseres del uso vernáculo, todo en el viaje y la alegría que provoca correr un olímpico con lindo clima.

Marcos nos espera en una casa alquilada. el frenesí del encuentro, la sonrisa lo abarca todo. La promesa de una cerveza a la vuelta. Ansiedad en los más nuevos. Otra raya a algunos tigres. Allí estábamos… donde queríamos estar.

Nadar.

Dos vueltas de triángulo. Salida pareja, golpes y manotazos. La laguna se pica…

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De 70.3, Maratona y otros trias.

Publicado: 19 de octubre de 2017 en Uncategorized

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Ya casi un año, casi un año que no me enfrentaba a la inmutable pantalla en blanco. El atroz pánico que significa describir un mero hecho. El fin de la pasión es que lo oculto se vea –dice la canción. Ojos de ayer me ven el tatuaje borrado en la herida. La caída en Santa Fe me saco las ganas de narrar. El dolor siempre jode, y cada vez cuesta mas recuperarse.

tria santa fe 01

El Half Triathlon de Rosario movió un poco las fibras, un lindo día, una postal de luz. Pasaron el Olímpico de Santa Fe, rápido y acelerado, el de la caída, el de la descalificación porque quise seguir corriendo. Me traje la medalla y una restauración de tejidos. Luego el 2017 me abrió sus días en el histórico y legendario La Paz, el ITU, el internacional, el de la locura y la gente, el de la fiesta. Entre amigos…

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21+21

Publicado: 3 de noviembre de 2016 en Competencia, Reflexiones
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No es casualidad que haya decidido escribir la experiencia de dos media maratones de 21 kilómetros de manera conjunta, tampoco es casual que lo haya decidido cinco meses después de mi última crónica del Ironman de Floripa. Julio y agosto fueron meses difíciles, la intervención quirúrgica de una fistula me dejo entrever el significado de la recuperación. Fueron tres meses bravos. La necesidad se impuso al consejo, así que vinieron los 21k  porteños con toda su pompa y estuvimos allí rodeados de amigotes del running y el grupo Adidas el cual me apaña en los berrinches. Mañana multitudinaria, temprana y húmeda, llena de cotillón y merchandising. Me era imperioso saber donde estaba parado de cara al soñado maratón neoyorkino, no había corrido en meses más que cortas distancias para despuntar el vicio. Allí estábamos, allí en la largada, allí donde tantas veces. Recorrido por más conocido, le conozco hasta las imperfecciones de las calles, hasta la inclinación de los tramos. Pero siempre es bendito uno por ver y correr en semejante urbe, Av. Del Libertador, Carlos Pellegrini de contra hacia el obelisco, la atractiva Diagonal Norte, la histórica Plaza de Mayo, la 9 de Julio y el remonte sobre la autopista Illia, todo eso es imperdible. Luego un coqueteo con la Costanera y augurando el fin se asoma el Planetario hacia el km 18. Lo que queda es la cabeza y la satisfacción de llegar. A 6’ el km el objetivo estaba cumplido.

Ni bien pasado quince días, tenía enfrente los 21 kilómetros del Puente Rosario-Victoria, particular carrera cuyos primeros 11 k trepa el puente en cuestión q saltea al Paraná. Es particular por su paisaje –desde ya- aunque no por ello menos dura y amena. La mañana nos encontró rodeado de afectos y convulsionada algarabía por un asado posterior –también- al que me había comprometido hacer. Largamos encajonados, es una autopista sin banquinas al pie del puente. Ello hace una largada lenta y tumultuosa, también la corrí varias veces, así que no me sorprende el escenario. Arriba viento y me golpean fuerte una gotas dispersas de lluvia, bajando y hacia la mitad de la carrera el sol levanta la humedad haciendo pesado el tramo costero. A mi ritmo comparto junto a los que no van tan rápidos el placer de distraerse un poco con humoradas sueltas y motivaciones banales. En la vuelta sobre el Balneario La Florida siento que puedo encarar los fondos sobrevinientes para la “Major” Marathon de New York. Llego animado entre el vitoreo de la gente que nunca abandona. Feliz.puente-2

1 verano 11 carreras

Publicado: 6 de abril de 2016 en Uncategorized

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Me pasa q olvido las películas que veo, suelo decir pero no recuerdo su trama sino solo fragmentos, algún dialogo o algo por el estilo, pero confieso que no puedo reproducirlas con fidelidad. Con los libros me sucede también. Leíste a Larsson, a Stieg Larsson? Sí, claro, y me pienso como se me dificulta reconstruir el argumento. Me sucede.

Con las carreras me ocurre algo parecido.

No tengo el cálculo de la potencia, no sé si fui a tanto el kilometro o las zapatillas q use. Corro sin ansiedad, me parece un acto cotidiano. Me divierto con eso. Al fin y al cabo soy un amateur, un entusiasta, un abogado entusiasta. A veces vivo a través de los ojos de otro (ya escribí sobre eso) solo para motivarme de manera extraordinaria. Tampoco corro rápido y nunca subo al podio, siempre estoy en la mitad de la tabla y cuando llego…

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Es la distancia mas linda, al menos para este amateur que encontró en el running un disfrute maximo. La media maraton -tal se la conoce- ofrece un escenario al que muchos subestiman por el preconcepto de que Buenos Aires es una ciudad llana, de hecho lo es, pero el circuito propone unas subidas casi imperceptibles pero que “comen” pierna sin dudarlo.

El marco fue imponente, mas de 23.000 inscriptos con 21k_ñandutodas sus ganas y objetivos a cuestas coronaron una jornada de dia agradable y fraternal camaradería. En lo personal, fue mantener el ritmo ya que depara en un futuro proximo una maraton de 42kms. y un Ironman 70.3 en otro pais. Asi, la avenida Libertador se abrío hacia el kilometro 3 con toda su belleza y su pavimento prolijo. La 9 de Julio por Pellegrini en contramano te da la bienvenida con una trepada tan corta como despiadada; uno viene confiado y los cuadriceps estallan tratando de no perder el paso. Asi el peloton se va acomodando y entro en el cajon de Diagonal Norte saludando al papá de @Dlischetti que me apunta con la camara de fotos. Sobre la afrancesada Avenida de Mayo me conecta @ClaudiaCozzoni y vamos juntos por la 9 de Julio rumbo a la Illia toda para nosotros. El autopista y sus desniveles ofrece resistencia pero nos acomodamos dentro de los que no se dan por vencidos. La av. Sarmiento y su paso nivel subterraneo es el ultimo de los desafios, faltan 2 o 3 kilometros y esa subida se “carga” a varios. Me despego, me arrojo una botella de agua, tengo calor y enfilo intentando estirar las pierna por la archi conocida Figueroa Alcorta. Desde allí al arco es toda satisfaccion, se sienten las piernas pero correr una media maraton es siempre una bendición, al menos para mí.

Gracias a FotoRun por la foto.

Itaipu IM 70.3 Brasil Paraguay

Publicado: 8 de septiembre de 2015 en Uncategorized

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Comenzar una carrera en un país y finalizarla en otro, no es cosa de todos los días. Es una experiencia increíble que satisface las expectaciones, aquellas a las que igual que las amígdalas siempre deben extirparse.

El escenario (circuito) es extraído –por momentos- de una película de Lynch, y por otros, lo colma el dulzor de la campiña. El sol abraza celoso la espalda de quienes aun no nos pusimos el traje de neoprene. La orilla es prolija y en medio del bullicio se desunen los sonidos que no interesan, como si alguien prendiera y apagara una llave, así con esa simpleza. Estoy en calma, me despabila un palmazo acompañado del deseo de una buena carrera. Hay argentinos, no muchos, pero hay.

La orden es adentrarnos al agua ya que la partida es flotando. Nos golpeamos las tibias entre la excitación de la salida y el movimiento circular de las…

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En la India hay una ley que dice: «Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido».

Así dicen, aunque no me consta –al menos en forma de ley. De ser así, nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. Y siguiendo con el análisis inclemente, no existe el: «si hubiera hecho tal cosa hubiera sucedido tal otra…». No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y lamentarme por no haber corrido más rápido sería una suposición, un supuesto, una teoría. Hoy estuve hablando de esto, por eso rondó en mi cabeza cuando escribí el post.

La verdad que la noche anterior me reuní con amigos, donde Mauri (@nobmuse) se destacó como expertise de carnes asadas y anfitrión, resaltando su pericia en el dominio de las brasas y la elección del vino. 2015_ 10k BCR 3

Apenas 4 horas después estaba dirigiéndome a correr un 10k picante y parejo al cual me había comprometido a mi mismo ver en donde estaba de cara al Triathlon IM 70.3 Itaipu en unos días.

Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo –reza el manifiesto indio.

Bien, corrí a ritmo, siempre por debajo de los 5’ el km, puse lo que tuve que poner: las ganas y el compromiso de volver a sentir que puedo lograr algo.

Fueron 48 minutos incómodos, la humedad y el pesar de las piernas carcomieron el espíritu desafiante, el halito competitivo. Pero esto sirvió para aprender la lección de que ninguna distancia, por más intrascendente que sea debe tomarse a la ligera. Haber corrido maratones, hasta Ironman formaron una experiencia que me permitió capear la tormenta, pero rescato lo valeroso de aprender de los errores. Jamás se debe correr mal nutrido y sin descanso. He aquí una regla que recordaré por siempre.

Desde el último post mis zapatillas soportaron un maratón, una media maratón y una carrera de distancia híbrida que conlleva unos 15 kilómetros. En las primeras dos, las más exigentes, acompañé a una debutante de la tradicional distancia de la ciudad griega. He vivido –mejor dicho, revivido- en su pesar mis comienzos, mis experiencias vírgenes. 42k 1 rosarioEs un disfrute desolado, es una sensación difícil de encasillar. Cuando nos adentramos en los veinte kilómetros sentí sus pasos como si fueran míos, no se dio cuenta, nunca, pero yo sabía lo que le estaba pasando. Yo había estado allí en peor estado. Sentí sus nubarrones y su imposibilidad de pensar. Sé lo que es quedarse sin azúcar para alimentar al cerebro y ver que todo es confuso y cuesta hacer una sencilla cuenta. Sí, esto pasa en un maratón. La dejé que su ultimo kilometro lo corra en soledad, libre de arengas y pláticas. La dejé cruzar sola la línea del metro 42.195. Nos abrazamos en la llegada y sonrió como una niña.

Los 21kilometros que siguieron fueron en Lanús, una media maratón llena de curvas y un trazado muy pero muy urbano. rosario 42 2Allí la acompañé hasta el kilometro quince, no pude lograr que mantenga el ritmo por estar demasiada cargada sus piernas, de seguro por la proeza de los 42k días antes. En esos seis kilómetros faltantes corrí exigido buscando un efecto incomodo de esfuerzo y hazaña. Debo reconocer que eso fue lo que más me gustó.

El 15 k es una ordenada y organizada carrera de New Balance por Palermo. Corrimos también juntos y fuimos a buen ritmo hasta el kilometro nueve o diez. A partir de allí, apreté como un caballo desbocado tratando de conectar a un conocido que corre más rápido, aunque a rigor de verdad, nunca lo alcancé pero tal motivo me contentó al haber soportado la exigencia.

Siempre es lindo correr en competencias, al menos para mí es lindo. La paso bien.

20k Fiestas PatriasDebo reconocer que me gusta –a veces- correr a través de otras personas. De seguro en este instante te asalta una pregunta: ¿Qué es esto? Bien, es como un juego, lo suelo hacer, sí. Es como ver una película, o leer un libro o un manual: porque trasciende a imaginarme en ellos, va mas allá, realmente lo vivo, vivo ahí en ese rato, realmente lo vivo. Admito que se me hace absurdo, divertido y estimulante.

Quiero destacar que no cambiaría mis carreras –o como las corro- por nada, porque encuentro que no tengo para qué ni por qué, si puedo vivir lo mío; pero además hacerlo a través de otros.

En las últimas tres semanas corrí un 10k en la ciudad de Rosario (Fiestas Patrias del Banco Nación), los convocantes 21k de Nike -al que todos referenciaron como el #WeRunBue- y los 10k de Argentina Corre, éstos dos últimos, en la ciudad de Buenos Aires. Y pasó lo que narraba precedentemente, viví las carreras como un observador, pero un observador al que se dejó llevar por las sensaciones de otros. Volver a percibir la ansiedad, sostener el paso, el empedrado, la sed, el cansancio, la alegríawerunbue 2015, todo lo invadido por el ímpetu, el frenesí.

En un torrente de impresiones corrimos junto a miles de runners, aun hoy me sigue impresionando ver cuánto ha crecido el deporte, que a decir verdad, es cada vez más una forma de vida.

Los 10k de Rosario fueron rápidos, en un recorrido harto conocido. Me entretuvo un duelo ajeno pero al que disfruté desde un lugar privilegiado. Los 21k de Nike en cambio, requirieron de un esfuerzo distinto a fin de preparar el próximo maratón (42k) dentro de pocos días. Allí me centré en ser parejo, presté atención a los cambios de ritmo, y particularmente –aunque le pasó a muchos- me costaron los últimos kilómetros. Una llegada repleta de merchandising producto de una organización prolija y a sabiendas de lo que hace, coronó un domingo que despuntaba a todo sol a pesar del frio. Las mantas de papel aluminio completaban un paisaje futurista, de ciencia ficción, son esas postales que resaltan sobre otras, como las de una cartulina más 10k arg corre 3densa o un diseño más llamativo. Los 10k de Argentina Corre, los corrimos rápido, a pesar de que por la mañana había hecho otros 10 kilómetros de entrenamiento y sentía cargadas las piernas, pero sobre todo los disfruté, fuimos como chiquilines sin pensar demasiado, y esa licencia suele aportarte más alegrías que angustias o dudas.

Siempre me reconforta correr, incluso cuando no persigo ninguna meta concreta, correr en mí es (justamente) correr, es el camino; la meta es parte de ese camino. Solo eso.

Las competencias son entrenamientos, también.

Bah, al menos para los amateurs como yo.

Fiestas Mayas 2015

Publicado: 29 de mayo de 2015 en Competencia, Reflexiones
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La corrí en varias ediciones. Es cita obligada para los enamorados de “el deporte de los humildes”, como solía decir el “gordo” Muñoz. Desconozco la precisión de sus orígenes pero sí sé es que existe hace mucho.

Sucede algo con este tipo de retos, a medida que el amateur se adentra al mundo competitivo, anhela con extremo esmero añadir dificultad o distancias en su futuro cronograma. Tal vez esa es la razón del porque su público es siempre fresco y animoso, multitudinario.

2015 fiestas mayasYo la corrí viviendo la novel experiencia de otros, la corrí para encontrarme con amigos, la corrí para disfrutar de un recorrido –aunque por demás conocido- siempre bello y encantador.

El cotillón fue portentoso y de increíble puesta escénica, le siguieron shows y sorteos y merchandising; aunque sé que algunos la corrieron con pendencia y desafío.

El día fue ideal, clima templado, sin viento y un sol que arrullaba sin exagero. El recorrido –para mí- con demasiadas curvas pero en un corredor como yo eso no influye en nada.

El trote fue parejo y en el ultimo kilometro soltamos las piernas para adentrarnos en una calle circunvalada de gente jubilosa y contenta. Nos saludamos tras la meta con la franca satisfacción de haberse vencido así mismo. Lo mejor vino después, el encuentro excusando el festejo entre mates y budines y galletas y las típicas anécdotas acerca de sensaciones percibidas en el kilometro 8.